Lougin

Mi historia con Lougin es fantástica, es una historia de solo dos citas. Él es un tio de 45 años, rapado para disimular que tiene calvicie, vive en otra ciudad, es muy maduro y adoro hablar y follar con él, las dos cosas las hace genial. Lo conocí en Bender, una red social solo para hombres aunque apenas hablamos por ahí, y a pesar de que también nos dimos los números de teléfono ahí se quedo eso. Un día vi un mensaje de él diciéndome que iba a pasar por mi pueblo porque tenía que ir a otro lugar, y me preguntó si quería quedar, yo acepté. Nos vimos, me monté en su coche y fuimos a un descampado; no recuerdo qué pasó antes de follar, solo recuerdo el momento de sexo, genial por cierto, y el estar fuera del coche después hablando sobre que él cuando joven también fue punki, y besarnos mientras el se fumaba un cigarro antes de irse (por aquel entonces recuerdo que yo era anti-drogas y rechacé fumarme uno). Fue breve todo y tampoco es que me acuerde de más. Ayer me volvió a mandar otro mensaje al wassap diciéndome que en una horas estaba en mi pueblo, que si quería quedar, obviamente volví a aceptar, quería repetir con él un buen momento de charla. Sí, de charla, porque no iba con ganas de follar, quizás de sexo oral sí, pero poco más. Cuando llegué al punto donde habíamos quedado él estaba en el coche, y me salió una sonrisa al verlo, me acerqué al coche y entré, y nada más entrar le besé. Él hizo gesto de arrancar el coche y mirar al frente, pero lo mio no fueron unos besos de «hola», sino unos besos de «cuanto tiempo, me encanta volver a verte», vamos, varios besos y largos, bueno y también de esos cortitos que das pero que son varios seguidos. Que nos alegrábamos de vernos era ya más que evidente. Ahora sí arrancó el coche y le dije a qué descampado podiamos ir, y allí fuimos, mientras nos acariciabamos las manos, la cabeza y las piernas durante el camino. Llegamos y nos pusimos en la parte de atrás del coche, y no dio tiempo a sentarme que ya estábamos desnudándonos. Tampoco dio tiempo a desnudarnos enteros que volvimos a empezar a besarnos. Y empezamos con los roces mientras nos desnudábamos, había muchas ganas de sentirnos desnudos y se notaba en nuestros gestos de prisa por deshacernos de la ropa. Y empezamos a follar. Me chupó la polla, nos besábamos, nos empezamos a frotar como si el mundo empezase y acabase en nuestra piel, y luego me la metió. A partir de ahí empezó a embestirme mientras yo gemía como solo él me hace gemir (la verdad), y nos rozábamos totalmente sudados. Le pedí que me escupiese en la boca, sentía que había confianza como para pedírselo, y me escupió, un par de veces, aunque poca saliva tenía porque nos estábamos deshidratando allí dentro del coche. Así estuvimos hasta que se corrió, sacó su polla, tiró el condón, me la comió y me corrí, dicho así todo a la ligera. No dio tiempo a limpiarme que se agachó y empezó a besarme mientras pegaba su cuerpo sudado al mio, igual de sudado. Y el semen que yo había soltado encima mía se estaba mezclando entre el sudor y nuestros cuerpos. Después de eso estuvimos hablando, de mi trabajo como chapero y que le había gustado que se lo contase, y tras decirme que cuando joven todo se lleva bien, como yo hago con la prostitución me dijo que a él por ejemplo cuando joven le gustaba que le pisasen el cuello o que le pinchasen con las botas militares (me encantó esa idea, y me pregunto cómo sería de joven). Después me dijo que él tenía amigos que habían sido chaperos, y que creía que este trabajo quizás pasaba factura cuando mayor, pero que el no iba a venir con la moral de si es bueno o malo. No me dijo unas palabras estigmatizadoras, de hecho me dijo que hay muchas cosas que se estigmatizan y que lo que te marca al final es solo esa estigmatización que hacen las demás. «Como cáncer, sida o la prostitución», me dijo, y ahí pensé que el tenía o había tenido una de las dos primeras cosas. Salí de dudas cuando encendimos la luz del coche para buscar la ropa y le vi unas manchas en la piel, una en el hombro y otra en el costado. No eran manchas de nacimiento ni nada de eso, eran manchas de que la piel ha pasado por algo duro y ahí han quedado secuelas. No lo sé, no lo pensé mucho, no me importaba si tenía o había tenido cáncer o sida, yo había usado condón así que no hubo posibilidad de contagio de nada. Nos vestimos y salimos del coche, y volvimos a besarnos mientras nos abrazábamos, y es que hay un buen rollo entre él y yo. Me hizo un gesto para que volviesemos al coche, y eso hice, me monté y arrancó. Al salir del descampado le dije que parase que ahí era donde más cerca me pillaba de mi casa, ya que él tenía que ir en otra dirección para volver a su casa/ciudad. Y tras unos besos se fue como el hace, desapareció otra vez, igual de rápido como había llegado.
Lougin me hace pasar buenos momentos.

 

Deja una respuesta