Archivo del Autor: Deny
Clientes. Semana Santa me los da, y me los quita.
Ya acaba la Semana Santa, por fin. Por fin puedo andar por la calle más tranquilamente, el kukux klan y la guardia civil no tendrán cortadas las calles, ni la gente estarán con sus barricadas hechas con sillas cortando todos los accesos al centro, y dejaré de ver a todo el pijerio sevillano profundo. Aunque semana santa también significa turismo en la ciudad, y a mí me habían salido dos clientes, para concretar, y muy generosos económicamente (vamos, que como vi que eran guiris y semana santa subí las tarifas. Oye los bares también suben los precios de sus platos, yo subo los mios, es justo). Pero la semana santa me los da, y la semana santa me los quita. Qué relación esta de amor-odio entre la semana santa y yo…
Por cierto, no es muy sorprendente que los mejores clientes de la semana fuesen ingleses; ya comentaba el otro día que Sevilla es peste en esto, sevilla y sus sevillanos. Que fuesen guiris me ayudó además a practicar el inglés, me gustó a mi eso oye. Bueno, de hecho fue en lo único que me consiguieron ayudar, en practicar inglés, porque en lo que es a quedar y pagarme.. pues no salió. No salió por esta relación que tenemos Semana Santa y yo: llegan turistas, con ganas de pasar un buen rato con un chico joven, negociamos precios y consigo buenas tarifas. PERO, hay un jodido pero, uno grande, y es que al final no quedé ni con uno ni con otro. Oooooh, así es. Me dirijo al hotel donde había quedado con el primero, me retraso porque tenía que cargar el movil, hasta ahí todo bien para él y para mí, pero cuando voy de camino al hotel… PUM, el kukuxklan, la guardia civil y las barricadas de gente que me cortaban TODOS los posibles cruces. «Déjeme pasar, porfa, que tengo que ir a trabajar» le dije con cara de perra cansada a una segurata que me impedía el paso. No funcionó, seguí dando vueeeeeltas y vueeeeltas por las calles buscando una calle por la que poder pasar. Media hora más tarde de la que había quedado, llego al hotel. A esa media hora tarde, súmale los 45 minutos que le pedí quedar más tarde para poder cargar el movil, lo que hace un total de una hora y cuarto más tarde de lo que en principio habíamos dicho de quedar. Resultado: que me bloquease del Grindr (red social donde el me contactó y me ofreció pagar a cambio de una cita y dejarle que me la chupase un rato). Cansancio, cabreo, enfado, más cansancio y más enfado. «Asquerosa semana santa con sus muertos», eso era lo único que pensaba. También pensé «bueno no voy a hacer un drama, no he perdido dinero, simplemente no lo he ganado. Voy a escribirle al otro cliente para decirle que ya estoy libre». Todo okey, me da su dirección y empiezo a caminar de nuevo, cuando PUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUM, otra vez calles cortadas, y mi cuerpo dijo «ahí te pudras cariño, vamonos para casa que no puedo más». Efectivamente, me fui para casa, con doble ración de enfado, cansancio y cabreo. El cliente tampoco se lo tomó muy bien que no quedásemos. Debí haberle explicado que las culpas se la echase a mi novia la Semana Santa.
Cariño, me separo de ti. No soy yo, eres tú y tus malditas seguidoras. Adiós Semana Santa.
Sevilla, un no-puto sitio.
Una amiga me preguntaba ayer que si yo seguía trabajando en esto, y le respondí que sí, aunque la cosa iba regular, no gano todo el dinero que querría o que necesito. También me preguntó si seguía con este blog, y le dije que ya no casi. Es verdad, había dejado de escribir, por eso he decidido escribir este post. No es de lo más interesante, o al menos no me produce un interés enorme contarlo, pero tampoco tenerlo callado, así que lo vomito.
Por qué Sevilla no es un sitio puto. ¿Que a qué me refiero con puto? No me refiero a un «maldito/jodido» sitio, tampoco digo que no sea una ciudad donde guarrear a tutiplen (bueno.. la verdad es que Sevilla me parece muy normativa y heterosexual cuando la comparo con otras ciudades). Pero al decir no-puto quiero decir eso, que no es una ciudad de putOs, chaperos. Paso a explicaros por qué lo pienso.
Hace un mes, más o menos, me escribía un cliente y hablando con él me dijo que el hace muchos años estuvo trabajando en una agencia de chicos y que ganaba mucho dinero, que incluso follaba con algunos gratis si le molaban (esto solo puede ser señal de que sus necesidades y caprichos economicos los tenía cubiertos y se podía dar el lujo de invitar a polvos). Yo creo que la época en la que el trabajaba ahí sería la misma epoca en la que había chaperos y putas por zonas de Sevilla en las calles. Ay, ojalá yo hubiese visto eso. Ahora ya no se ven tantos chaperos ni pro tantas zonas. Más tarde, dos semanas más tarde, me escribe un chico preguntandome si quería trabajar en su piso privado. A mí las agencias y pisos privados no me gustan, y se lo dije, pero aún así le dije que me diese información de cómo lo administraba y tal. Después de comentarme por encima las condiciones, le pregunté que donde era y me respondió que Gran Canaria. Ahí le dije ya un no rotundo diciendole que pensaba que era en Sevilla, y su respuesta fue «No, en tu ciudad no se gana dinero». Algo se despertó en mi cabeza y lo relacioné con la historia del tio que os he contado antes. Con la curiosidad de saber por qué estos dos tios me habían dado a entender que Sevilla (ya) no vale para ser chapero, me puse a buscar pisos o agencias de tios de compañía o chaperos, y el resultado fue ¡que no hay!. No hay nada de chicos en Sevilla, algunos pisos de chicas había, pero nada de tios. A partir de ahí me di cuenta que quizás sea eso, que Sevilla no es un sitio para vivir de chapero, o al menos no yo. Para ganar un dinero extra, sí, para estar viviendo instalado en sevilla y solo de chapero, veo que no.
Sevilla es una ciudad con sitios de ambiente para tios no hetero: bares, locales, saunas, zonas de cruissing… Quizás sea la hipersexualidad en ambientes de tios no heteros y la facilidad (entrecomillas) que hay para follar lo que hace que la gente no pague. Quien sabe, yo lo veo como posible causa. Puede que la cosa sea que soy feo, jajaja, no voy a negar esa otra opción, ni me interesa negarlo. Aunque opto más por la opción de que yo no soy objeto de deseo en los ambientes sevillanos, por la razón de que las veces que he ido a Granada (por ejemplificar) el Bender, Grindr y Badoo (redes sociales para chicos no heteros) se me activaban muy bien con conversaciones diarias con chicos; no puedo decir que pase lo mismo en Sevilla…
Sevilla, maldito sitio no-puto.
Desexualización del sexo
Un título raro, lo sé. Un título que viene a explicar algo que pienso en estos días, pero que viene sucediendo desde los últimos meses en los que he estado trabajando, y no solo trabajando, sino que también podría extrapolarlo a algunos polvos gratis (osea, cuando follo con gente sin que me paguen). La cosa es mientras follo es como si no estuviese haciéndolo: apenas lo disfruto y encima no estoy centrado en ello. Cuando hablo de follar me refiero a todo: besos, caricias, lametones, mamadas, roce, penetración, corridas. Pasa que cuando estoy follando me pongo a pensar «bueno, a ver si se acaba ya», «¿de qué color podría pintar las paredes de este cuarto?», «uhm, tengo que ir a comprar porque no tengo blablabla», y cosas así. Vaya, que estoy en todo menos en disfrutarlo.
Mi conclusión es que he convertido el sexo en algo sin más. He desexualizado el sexo (¡¡¡un horrorrrr!!!). El por qué creo que se debe a que después de follar (gratis o cobrando) una y otra vez sin ganas, sin que haya salido de mi iniciativa propia y mis deseos, en mi mente me ponía a pensar en otras cosas o a esperar y desear que el polvo y el comernos la boca se acabase pronto cuanto antes. Así que una y otra vez así, habrá dado lugar a que todo lo que hacía mientras follaba pero pensaba en otra cosa haya perdido su caracter sexual para mí, porque no le he dado esa importancia sexual, sino que era un quehacer como otro cualquiera; casi como tender la ropa, escribir o qué se yo. La solución que le veo y voy a intentar en las próximas veces es: estoy follando, disfrútalo (o al menos inténtalo), vive lo que estás haciendo y no recrees en tu mente que tienes que ir al supermercado. Y por supuesto: no follar gratis si no tengo ganas de follar.
Cuántas cosas esto de los procesos personales. Por suerte aún quedan polvos y situaciones sexuales que sí disfruto cual perra.
Baja laboral sin cobrar y cuidado anal
Un mes sin trabajar, un mes sin recibir dinero, sin posibilidad de baja, un mes que me agobio por la precariedad, una semana en casa de mis padre y madre porque se me acaba el dinero, ni para hacer la compra oiga. Y todo por una hemorroide y una fisura, según la médica.
La gente, los tios en este caso, que son muy brutos. Están cachondos y quieren meterla donde sea y como sea. Quedo con uno gratis, pum, dedo al culo sin saliva ni lubricante ni avisar, ¿dónde vas cari? Esto no es la arena de la playa que metes el dedo y haces un agujero facilmente. Dias después, un cliente en un hotel (como me encanta ir a hoteles y sitios caros que yo no pago), pum, otro dedo para dentro sin avisar. En este momento en el hotel me dolió y me dije «aquí pasa algo», mamada, se corre y me voy. Semana después voy al médico porque algo sé que tengo, una hemorroide y una pequeña fisura dice la medica que tengo. Yo solo me veo una hemorroide, o una fisura, ay no sé, no sé ni si me ha hecho buen diagnóstico. Creo que algo ya llevaba arrastrando de antes de estos dos tios, siempre he tenido poco cuidado con mi ano, me lo metia todo dentro sin apenas lubricante o saliva. Pollas, dedos, dildos, rotuladores, zanahorias. Y claro, ahora pago las consecuencias.
En fin, solo escribo esto para desahogarme de mi precariedad económica actual y dejar claro en la nube de internet que uséis mucho lubricante siempre para hacer sexo anal y que prepareis bien la zona antes de meter algo. Y primero siempre un dedo, y luego dos! Creedme, algo así os va a evitar unos problemones que ni os imaginais.