Archivo de la categoría: Reflexiones

¿Y las maricas?

Desde las últimas jornadas para bolleras, mujeres y trans que veo y/o participo estoy pensando que a veces se (nos) está dejando de lado a las maricas y sus/nuestras problematicas (y herramientas alegres también) en jornadas y planteamientos trans-feministas. Y ya digo, no es únicamente porque no estén en algunas jornadas invitadas, eso no lo discuto. Sino que la percepción que tengo es que los nuevos planteamientos trans-feministas (al menos de los que me empapo y rodeo en este último x tiempo) ya no se construyen con maricas dentro de la barricada, es como que se ha creado una linea separatoria entre maricas / mujeres, bolleras y trans. Y sinceramente creo que la lucha, temática y vida marica, que es no necesariamente gay ni sinónimo de tal, tiene muchísimo aún que decir y visibilizar en cuanto a problemáticas y necesidades, y que aportar en cuanto a herramientas y alianzas alegres.

Sevilla, un no-puto sitio.

Una amiga me preguntaba ayer que si yo seguía trabajando en esto, y le respondí que sí, aunque la cosa iba regular, no gano todo el dinero que querría o que necesito. También me preguntó si seguía con este blog, y le dije que ya no casi. Es verdad, había dejado de escribir, por eso he decidido escribir este post. No es de lo más interesante, o al menos no me produce un interés enorme contarlo, pero tampoco tenerlo callado, así que lo vomito.
Por qué Sevilla no es un sitio puto. ¿Que a qué me refiero con puto? No me refiero a un «maldito/jodido» sitio, tampoco digo que no sea una ciudad donde guarrear a tutiplen (bueno.. la verdad es que Sevilla me parece muy normativa y heterosexual cuando la comparo con otras ciudades). Pero al decir no-puto quiero decir eso, que no es una ciudad de putOs, chaperos. Paso a explicaros por qué lo pienso.
Hace un mes, más o menos, me escribía un cliente y hablando con él me dijo que el hace muchos años estuvo trabajando en una agencia de chicos y que ganaba mucho dinero, que incluso follaba con algunos gratis si le molaban (esto solo puede ser señal de que sus necesidades y caprichos economicos los tenía cubiertos y se podía dar el lujo de invitar a polvos). Yo creo que la época en la que el trabajaba ahí sería la misma epoca en la que había chaperos y putas por zonas de Sevilla en las calles. Ay, ojalá yo hubiese visto eso. Ahora ya no se ven tantos chaperos ni pro tantas zonas. Más tarde, dos semanas más tarde, me escribe un chico preguntandome si quería trabajar en su piso privado. A mí las agencias y pisos privados no me gustan, y se lo dije, pero aún así le dije que me diese información de cómo lo administraba y tal. Después de comentarme por encima las condiciones, le pregunté que donde era y me respondió que Gran Canaria. Ahí le dije ya un no rotundo diciendole que pensaba que era en Sevilla, y su respuesta fue «No, en tu ciudad no se gana dinero». Algo se despertó en mi cabeza y lo relacioné con la historia del tio que os he contado antes. Con la curiosidad de saber por qué estos dos tios me habían dado a entender que Sevilla (ya) no vale para ser chapero, me puse a buscar pisos o agencias de tios de compañía o chaperos, y el resultado fue ¡que no hay!. No hay nada de chicos en Sevilla, algunos pisos de chicas había, pero nada de tios. A partir de ahí me di cuenta que quizás sea eso, que Sevilla no es un sitio para vivir de chapero, o al menos no yo. Para ganar un dinero extra, sí, para estar viviendo instalado en sevilla y solo de chapero, veo que no.
Sevilla es una ciudad con sitios de ambiente para tios no hetero: bares, locales, saunas, zonas de cruissing… Quizás sea la hipersexualidad en ambientes de tios no heteros y la facilidad (entrecomillas) que hay para follar lo que hace que la gente no pague. Quien sabe, yo lo veo como posible causa. Puede que la cosa sea que soy feo, jajaja, no voy a negar esa otra opción, ni me interesa negarlo. Aunque opto más por la opción de que yo no soy objeto de deseo en los ambientes sevillanos, por la razón de que las veces que he ido a Granada (por ejemplificar) el Bender, Grindr y Badoo (redes sociales para chicos no heteros) se me activaban muy bien con conversaciones diarias con chicos; no puedo decir que pase lo mismo en Sevilla…

Sevilla, maldito sitio no-puto.

Desexualización del sexo

Un título raro, lo sé. Un título que viene a explicar algo que pienso en estos días, pero que viene sucediendo desde los últimos meses en los que he estado trabajando, y no solo trabajando, sino que también podría extrapolarlo a algunos polvos gratis (osea, cuando follo con gente sin que me paguen). La cosa es mientras follo es como si no estuviese haciéndolo: apenas lo disfruto y encima no estoy centrado en ello. Cuando hablo de follar me refiero a todo: besos, caricias, lametones, mamadas, roce, penetración, corridas. Pasa que cuando estoy follando me pongo a pensar «bueno, a ver si se acaba ya», «¿de qué color podría pintar las paredes de este cuarto?», «uhm, tengo que ir a comprar porque no tengo blablabla», y cosas así. Vaya, que estoy en todo menos en disfrutarlo.
Mi conclusión es que he convertido el sexo en algo sin más. He desexualizado el sexo (¡¡¡un horrorrrr!!!). El por qué creo que se debe a que después de follar (gratis o cobrando) una y otra vez sin ganas, sin que haya salido de mi iniciativa propia y mis deseos, en mi mente me ponía a pensar en otras cosas o a esperar y desear que el polvo y el comernos la boca se acabase pronto cuanto antes. Así que una y otra vez así, habrá dado lugar a que todo lo que hacía mientras follaba pero pensaba en otra cosa haya perdido su caracter sexual para mí, porque no le he dado esa importancia sexual, sino que era un quehacer como otro cualquiera; casi como tender la ropa, escribir o qué se yo. La solución que le veo y voy a intentar en las próximas veces es: estoy follando, disfrútalo (o al menos inténtalo), vive lo que estás haciendo y no recrees en tu mente que tienes que ir al supermercado. Y por supuesto: no follar gratis si no tengo ganas de follar.

Cuántas cosas esto de los procesos personales. Por suerte aún quedan polvos y situaciones sexuales que sí disfruto cual perra.

Baja laboral sin cobrar y cuidado anal

Un mes sin trabajar, un mes sin recibir dinero, sin posibilidad de baja, un mes que me agobio por la precariedad, una semana en casa de mis padre y madre porque se me acaba el dinero, ni para hacer la compra oiga. Y todo por una hemorroide y una fisura, según la médica.
La gente, los tios en este caso, que son muy brutos. Están cachondos y quieren meterla donde sea y como sea. Quedo con uno gratis, pum, dedo al culo sin saliva ni lubricante ni avisar, ¿dónde vas cari? Esto no es la arena de la playa que metes el dedo y haces un agujero facilmente. Dias después, un cliente en un hotel (como me encanta ir a hoteles y sitios caros que yo no pago), pum, otro dedo para dentro sin avisar. En este momento en el hotel me dolió y me dije «aquí pasa algo», mamada, se corre y me voy. Semana después voy al médico porque algo sé que tengo, una hemorroide y una pequeña fisura dice la medica que tengo. Yo solo me veo una hemorroide, o una fisura, ay no sé, no sé ni si me ha hecho buen diagnóstico. Creo que algo ya llevaba arrastrando de antes de estos dos tios, siempre he tenido poco cuidado con mi ano, me lo metia todo dentro sin apenas lubricante o saliva. Pollas, dedos, dildos, rotuladores, zanahorias. Y claro, ahora pago las consecuencias.

En fin, solo escribo esto para desahogarme de mi precariedad económica actual y dejar claro en la nube de internet que uséis mucho lubricante siempre para hacer sexo anal y que prepareis bien la zona antes de meter algo. Y primero siempre un dedo, y luego dos! Creedme, algo así os va a evitar unos problemones que ni os imaginais.

Me gusta el guarreo, practicarlo y hablarlo. ¿Y QUÉ?

Me veo en la necesidad de escribir este post a modo de refugio, de crearme una armadura, o mejor dicho de reforzarme la que me han ido destruyendo.
Ha sido, es y será muy frecuente entre mis círculos de amistad y afinidad hablar de sexo. Bueno, para mí lo ha sido. Hablar de mis experiencias, preguntar a mis amigas, hablar de lo que me apetece, lo que me gusta, lo que no, y hacer todo esto con normalidad, que es como me sale. No tengo pudor alguno en hablarlo, ni tan siquiera con desconocidas como hago por ejemplo en tuiter muy amenudo o cuando hay alguien desconocida que está escuchando mi conversación. Soy así, qué voy a hacerle…
Nunca he tenido problema con todo eso, hasta este tiempo atrás. Este tiempo atrás me da más pudor hablarlo, pero no porque yo haya cambiado (que si hubiese cambiado en este aspecto pues vale, no sería un problema) sino porque me han cambiado. Me han cambiado a base de desprecios, caras raras, a base de hacerme el asco, incluso a base de decirme directamente lo mal que está hacer las cosas que hago y ENCIMA hablarlo (porque si te gusta el guarreo vale, pero que nadie se entere, y menos por tus propias palabras). Que debería de darme igual la opinión de la gente, pensaréis. Y así debe ser, y así era. Pero esa armadura que tenía, esa forma de ser tan yo se ha ido perdiendo porque todo ese asco, esas caras raras, esas malas palabras han sido un verdadero bombardeo en este último tiempo, y sobre todo en círculos cercanos. Desde «no me toques con esas manos que a saber qué has tocado», «no me des besos que a saber qué has chupado antes», pasando por hacer otros comentarios sobre mi sexualidad y mis guarradas sin que viniesen a cuento y dejándome en una situación incómoda delante de otra gente, y llegando a decirme alguna amiga que mejor no dormir juntas no vaya a ser que les haga algo por la noche (sin palabras para eso), o que no quieren que me acueste en sus camas por si me masturbo (eso incluso me lo han preguntado una vez al despertarme). Como es fácil de comprender, esas cosas no hacen nada de gracia ni son agradables de escuchar. Cómo no voy a tener pudor por hablar de mis experiencias, gustos o deseos sexuales si solo falta que me escupan. Pero la cosa no se queda ahí por desgracia, ya hasta me da cosa decir quién me gusta, porque en el momento en que digo que alguien me gusta ya se da por hecho que quiero follar inmediatamente con esa persona, sin que pueda haber algo más. Que me gusta guarrear un montón, pero también adoro muchísimo pasar tiempo en compañía y rodeada de gente con la que me apetece estar. Me da hasta cosilla publicar un tuit o mensaje en facebook sobre algo guarro, aunque sea en plan coña, por vergüenza/miedo, u otra sensación que no sé muy bien qué es, a que me vean como «esa persona que solo piensa en follar, masturbarse y guarrear». Y poco más que decir, ya siento más tranquilidad al sacarme esta espinita.

Pero así es La Deny, una persona con la lengua muy larga, para hablar y para hacer el sexo oral.