Archivo de la categoría: Reflexiones

Autoterapia sobre mi adicción al sexo I

Hace ya medio mes que empecé una autoterapia para ir poniéndole alguna solución, la que más me guste, a mi adicción al sexo. La empecé un día o dos después de haber escrito la última entrada.
No me está resultando dificil, la verdad, siempre y cuando siga igual. Ahora, como parte de la autoterapia, me masturbo dos veces a la semana (como mucho tres), por los motivos de que así entre masturbación y masturbación pasan varios días, y el hecho de reducir el número de veces que me masturbo hace que piense mucho menos en el sexo. Ese es mi objetivo, reducir mi obsesión por practicar el sexo y la masturbación, no pretendo follar menos ni masturbarme menos, pero para llegar a una cosa necesito pasar por otra. Obviamente el follar con gente también está siendo nulo, lo cual tampoco es dificil viviendo en mi pueblo y teniendo en cuenta que no soy ni heterosexual ni entro dentro de la normatividad. El hecho de no estar trabajando como chapero también me está ayudando.
¿Cómo estoy notando que voy progresando? Porque no tengo tanto impulso sexual como antes, de eso que te masturbarías donde fuese, ni tampoco estoy pensando todo el día en sexo como antes, ni de la misma forma, a la hora de masturbarme disfruto un poco más y me lo tomo con más calma y pensando en que lo hago para mí así que debo disfrutarlo.
Todo esto me está ayudando a disfrutar mejor de otras cosas, porque el pensamiento y el impulso sexual ya no ocupan todos mis pensamientos, además me relaciono mejor con la gente y disfruto más de su compañía por el mismo hecho, que no estoy pensando en follar ni en ligar con ellas ni nada.

Me doy un tiempo de descanso

He decidido darme un tiempo, tanto en el trabajo como en el sexo gratuito.

La última entrada que escribí hablaba de mi posible adicción al sexo y de que no me importa (aquí podéis leerla), pero me he dado cuenta que sí me importa, porque ya me está causando ansiedad y angustia cuando no tengo prácticas sexuales, y me está incomodando pensar continuamente, cada día, en prácticas sexuales. Además me he dado cuenta que bajo la idea de «si me apetece algo lo hago, no hay nada de malo en el sexo y la masturbación» se ha estado desarrollando mi imposibilidad de controlar mi deseo sexual, llevándome a masturbarme, por ejemplo, a la primera que me entraba el calentón y pensar que nada importaba. Pero sí importaba, porque no le ponía control. Y lo peor es que todo ha tenido como consecuencia el NO disfrutar de mis prácticas sexuales, solo me centraba en calmar mi apetito sexual, y me he dado cuenta que llevo toda mi corta vida sexual teniendo prácticas sexuales no satisfactorias la gran mayoría. Así que he decidido hacer una especie de calendario u horario, de tal manera que entre masturbación y masturbación debe de haber tres días o así, e intentar evadirme de los pensamientos sexuales. Y respecto al sexo gratuito pues lo descarto por el momento, de hecho he desaparecido de las redes de ligoteo como Badoo. La finalidad de todo esto no es otra que controlar mi apetito sexual y saber decirme no a mí mismo cuando me apetezca practicas sexo, además de aprender a disfrutar de mis prácticas sexuales y no centrarme en deborar y follar sin más, quiero sentir lo que hago con placer.Respecto al trabajo pues me tomo un tiempo porque, además de que quiero no estar tan visto en las webs (ya me he dado otros pequeños descansos antes también para irme renovando), pues quiero hacerme fotos más profesionales y no con el móvil como las que tengo ahora colgadas en los anuncios (muy cutre yo, ya ves), y también quiero buscarme un pisito baratito por la capital para poder trabajar con mayor seguridad y así evitar que me termine descubriendo la familia.

Y esta es toda la reflexión. Obviamente no dejaré de publicar, quizás siga teniendo cosas que contar en este tiempo de descanso que me de, y si no igualmente vuelvo aquí cuando vuelva al trabajo o de por finalizado mi autoterapia para controlar mi adicción sexual.

¿Promiscuidad o adicción al sexo?

Llevo ya un tiempo preguntándome si soy una persona promiscua o si lo que tengo es adicción al sexo. Mis dudas vienen porque busco el sexo como el comer, es decir, a veces por gusto, otras porque el cuerpo me lo pide y otras por pasar el tiempo haciendo algo; porque pienso en él casi a diario aunque no tenga intención de practicarlo; porque me he masturbado en las casas de algunas amigas y familiares por morbo y placer; porque a veces invierto toda una tarde en masturbarme, seleccionando buen porno, y en masturbarme una segunda o tercera vez otras ocasiones; porque cuando siento soledad de la mala, esa que no sé cómo gestionar, recurro al sexo para evadirme, como vía de escape, lo cual me lleva a a pensar en follar con alguien que en un principio no follaría con esa persona (lo cual me supone un problema a veces)  pero que en esa circunstancia sí follaría con dicha persona en cualquier calle a oscuras por donde no pasase nadie, como ayer por la noche que iba paseando al perro y en una calle cruzó un hombre mayor de unos cincuenta años por mi lado y yo solo pude pensar en que me hubiese gustado hacerle una mamada en la calle. Aunque no me hace falta sentir esa soledad, a veces me dan unos calentones con los que me sucede lo mismo, de ir de noche por la calle paseando con el perro e ir pensando en que algún coche me pare y me invite a subir. Deberíais verme esas noches, haciendo gestos y contoneos raros mientras voy imaginándomelo y mirando a cada coche que va pasando por la carretera. En esas situaciones me gusta imaginarme también que soy una prostituta captando clientes. Y siguiendo con mis dudas, que no se acaban ahí, sino que siguen porque cada vez que voy por la calle voy pensando en con quién follaría de todas las personas que voy viendo, aunque en este aspecto se ha reducido la cosa, hace un año era más abundante el pensamiento; también recuerdo que cada año en clase seleccionaba mentalmente a las y los profesores con quienes follaría, e igual hacía con mis compañeros y compañeras de clase.
El otro día busqué por internet sobre adicción al sexo, y encontré que es difícil saber cuando una persona es muy activa sexualmente y cuando tiene adicción. Los sintomas más comunes que encontré eran:
-Pensamiento constante en el sexo y la masturbación
-Recurrir al sexo para superar dificultades y momentos duros, es decir, usarlo como vía de escape.
-Dedicar mucho tiempo a la búsqueda y al complacer sus comportamientos o fantasías sexuales.
-Masturbación frecuente y compulsiva
-D
eseo desmesurado de satisfacer su necesidad sexual.
-Consumo excesivo de pornografía.

se

Los tengo todos, y según ellas tendría una adicción, lo cual supondría un problema, pero es que me importa una mierda. Me importa una mierda lo que tengan que decir esas páginas médicas y las de mera información. Me importa una mierda si lo llaman enfermedad y si está incluido en el DSM (Manual de Diagnóstico de Trastornos Mentales). Y me importa una mierda (bueno, en realidad sí me importa, y mucho, por mí que no hubiese DSM) porque es que lo patologizan TODO, de la misma forma que patologizan la adicción al sexo (vale, entiendo que si te perjudica a tu vida diaria sea un problema, pero no ellas no se centran en eso, solo patologizan) patologizan también el sadomasoquismo, la transexualidad, el travestismo, y otras tantas actitudes y prácticas que decidieron catalogarlas como trastornos porque les dieron la gana. Si tengo algún problema con mi actividad sexual me lo intentaré gestionar yo, o con ayuda de amigas, como hice hace un tiempo porque me costaba decir «no» cuando algunas personas me invitaban a follar o se me insunuaban, y acababa follando en un coche sin ganas, y a veces incluso con incomodidad, pero estaba follando, y a mí eso solo ya simplemente me atraía.

Y ya está, solo quería hacer visible esto que me ronda desde hace un tiempo y que escribirlo me relaja y me quita presión.

Gestionar la soledad

Si no sabemos gestionar la soledad podemos caer en relaciones insanas y dependientes con otras personas.
Hay gente que no es capaz de saber estar sola, que andan buscando todo el tiempo una media naranja porque si no su vida no tiene sentido. Luego estamos la gente que abandonamos la monogamia, y en lugar de buscar una media naranja pretendemos agarrarnos a más de una relación afectiva para no sentirnos solas. Vaya mierda y locura, ¿no creeis?
Amor romántico, ese ideal de amor perfecto, eterno, de la media naranja que completa tu vida, el amor de príncipe azul que te viene a buscar (porque claro, si eres tía no vayas a buscar nada, tú espera pasiva que ya llegará, y no seas guarra buscando compañía) y de la princesa que vas a proteger (pobrecita, ella sin un hombre no sabe, todo tan heterosexual además). Pero bueno, no es solo cosas de heteros, de un príncipe y una princesa, a veces son dos príncipes, o dos princesas, o una princesa butch y una princesa femenina, o de un príncipe marica en medias y de uno más normativo… vale, puede que lo de príncipes y princesas ya no está tan presente en el imaginario colectivo como antes, quizás ahora es un Mario Casas el que te quieres que llegue a tu vida, o yo que sé (es que tampoco se me ocurren más famosos ni famosas para sustituir al prínpe o princesa). En fin, que las combinaciones pueden ser muchas, la mierda es la misma. Pero como ya decía, nosotras, las que queremos eliminar esa educación de nuestras vidas, las que llevamos a la práctica otro tipo de relación que se acerque más a nuestro modo de ver las relaciones, todas nosotras seguimos teniendo mucha mierda dentro, y es normal porque también nos han educado en eso, y desprenderse de esa educación no es fácil, de hecho ya ha dejado huella en cada una (yo por eso digo que no nos debemos agobiar creando otras relaciones, porque estamos empezando de cero sin referentes ni modelos); así que por eso somos tantas (yo creo que no hay nadie que se libre totalmente de la eduación monógama y basada en el amor romántico) las que quizás sentimos celos, las que queremos ser imprescindibles para alguien, las que creamos un poco o mucha dependencia, las que aún no saben afectarse con más de una persona, y sobre todo (y el motivo de este post): somos tantas las que no sabemos estar solas. Yo creo que, eso último, es un gran obstáculo para relacionarnos con otras personas, seamos monógamas o poliamorosas. ¿Cómo vamos a saber estar en compañía de forma sana si no sabemos estar en soledad de forma sana? Para algunas quizás no tenga sentido ninguno, para mí sí lo tiene. Si no sabemos estar en soledad cómo vamos a estar con otra(s) persona(s) construyendo una relación o relaciones. ¿Nos conocemos realmente si nunca hemos sabido estar en soledad con nosotras mismas? ¿Será que nos asusta conocernos? ¿Somos conscientes de lo que nos estamos perdiendo por no estar nunca solas? Como decía Irene (Feministas Ácidas), más o menos: cuando aprendemos a estar solas descubrimos placeres en cosas que jamás habríamos imaginado (no es la cita exacta, pero es la idea. Aquí está el artículo: click). Como pasear solas, yo eso os lo recomiendo muchísimo tías, qué jodida maravilla.

CAM00177[1]Y quiero añadir algo más, volviendo a citar a Irene: «La soledad no significa no estar rodeada de buenxs amigxs» (esta cita es también del artículo que os dije antes). Y siguiendo eso, yo añado que se puede disfrutar en soledad de compañía. ¿Cómo? no sé, pero a veces he sentido que estaba sola (disfrutando de mí) y tener a alguien al lado, quizás solo me ha pasado con Yaki, el perro que vive conmigo, un compañero, un amante maravilloso.

CAM00184[1]
Pero a mí, estos días, se me viene a la mente una cosa ¿qué hacemos cuando queremos estar en soledad y disfrutarlo, o aprender a hacerlo, y sin embargo tenemos a alguien con dependencia hacia nosotras? Ahí ya no sé, en esas me ando moviendo yo últimamente. Son obstáculos que vas saltando y van apareciendo nuevos, pero bueno, es hermoso aunque cueste.

//

 

Mi promiscuidad y mi soledad

//

No iba a ser una entrada con reflexión, iba a ser algo breve, de unas líneas, para soltar algo que quería decir, pero al final me ha salido otra cosa, así que he tenido que re-escribir este inicio. Bueno, ahí va lo que vine a contar:
En ocasiones recurro al sexo cuando quiero compañía y supongo que no soy la única persona. Momentos como hoy en los que quiero salir de casa y no tengo a amigas a las que engancharme porque están todas fuera, ni tampoco hay amantes¹, hacen que solo piense en follar y en el zorreo como vía de escape. Zorrear por internet me daría una pequeña sensación de compañía, me mantendría con la mente ocupada, pero quizás no sería suficiente para lo que quiero hoy. Quedar con alguien y follar quizás sí cubriria más mis necesidades de hoy, como conversaciones en voz, ver a alguien en carne y hueso, pasar el tiempo y todo eso. No es que tenga unas ganas enormes de follar, de hecho no tengo nada de ganas, pero practicar el sexo para conseguir cosas nunca me ha parecido mala idea, y en este caso es compañía lo que busco. No me importa si no voy a difrutar sexualmente, disfrutaré, durante el tiempo que dure, de compañía. Yo daría placer sexual y la otra persona me mantendría ocupada, es un buen trueque. A pesar de todo esto, aquí seguiré en mi cama y en mi casa hasta que pase el día, quizás sea que me da pereza ponerme a buscar a alguien que me atraiga hoy y venga en coche hasta mi pueblo para follar, o buscar a alguien de mi pueblo con quien follar (lo cual siempre lo he visto como un reto); o quizás es que las ganas de placer sexual hoy son tan nulas que superan mis ganas de compañía. Sea lo que sea me deja entre las paredes de mi casa, otra vez. Y ya me parece mucho tiempo, porque entre las fechas de navidades que no he salido del pueblo (bueno, una vez sí, y fui a ver «Ninphomaniac» al cine y pasé una buena tarde con otra chica) y de mi casa solo salí un par de veces, y ahora estos días de fiebre que no me he movido ni de la cama. Pero bueno, ha habido días peores en los que además me angustiaba o me entristecía estar en casa, hoy nada de eso, simples ganas de salir.

Desde que vi «Diario de una ninfómana» me he identificado muchísimo siempre con esa película por eso que he contado arriba, y con «Ninphomaniac» fue algo parecido. Y dejo el trailer de Diario de una ninfómana, que parece que habla de mí pero en otro género: ver  (tengo que ponerlo así porque aún no domino la otra forma de ponerlo y poder verlo aquí en el blog)

«Soy una mujer promiscua, sí, porque pretendo utilizar el sexo como medio para encontrar lo que todo el mundo busca: reconocimiento, placer, autoestima y en definitiva amor y cariño»

 

¹Amante. Cuando hablo de amantes me estoy refiiriendo a personas con las que mantengo relaciones afectivas (sentimentales) y además sexuales. Uso esa palabra porque yo no participo en relaciones monógamas, por lo tanto la palabra novia/x/o no me gusta usarla, ni tampoco compañerara/x/o me suena vacío.