Una amiga me preguntaba ayer que si yo seguía trabajando en esto, y le respondí que sí, aunque la cosa iba regular, no gano todo el dinero que querría o que necesito. También me preguntó si seguía con este blog, y le dije que ya no casi. Es verdad, había dejado de escribir, por eso he decidido escribir este post. No es de lo más interesante, o al menos no me produce un interés enorme contarlo, pero tampoco tenerlo callado, así que lo vomito.
Por qué Sevilla no es un sitio puto. ¿Que a qué me refiero con puto? No me refiero a un «maldito/jodido» sitio, tampoco digo que no sea una ciudad donde guarrear a tutiplen (bueno.. la verdad es que Sevilla me parece muy normativa y heterosexual cuando la comparo con otras ciudades). Pero al decir no-puto quiero decir eso, que no es una ciudad de putOs, chaperos. Paso a explicaros por qué lo pienso.
Hace un mes, más o menos, me escribía un cliente y hablando con él me dijo que el hace muchos años estuvo trabajando en una agencia de chicos y que ganaba mucho dinero, que incluso follaba con algunos gratis si le molaban (esto solo puede ser señal de que sus necesidades y caprichos economicos los tenía cubiertos y se podía dar el lujo de invitar a polvos). Yo creo que la época en la que el trabajaba ahí sería la misma epoca en la que había chaperos y putas por zonas de Sevilla en las calles. Ay, ojalá yo hubiese visto eso. Ahora ya no se ven tantos chaperos ni pro tantas zonas. Más tarde, dos semanas más tarde, me escribe un chico preguntandome si quería trabajar en su piso privado. A mí las agencias y pisos privados no me gustan, y se lo dije, pero aún así le dije que me diese información de cómo lo administraba y tal. Después de comentarme por encima las condiciones, le pregunté que donde era y me respondió que Gran Canaria. Ahí le dije ya un no rotundo diciendole que pensaba que era en Sevilla, y su respuesta fue «No, en tu ciudad no se gana dinero». Algo se despertó en mi cabeza y lo relacioné con la historia del tio que os he contado antes. Con la curiosidad de saber por qué estos dos tios me habían dado a entender que Sevilla (ya) no vale para ser chapero, me puse a buscar pisos o agencias de tios de compañía o chaperos, y el resultado fue ¡que no hay!. No hay nada de chicos en Sevilla, algunos pisos de chicas había, pero nada de tios. A partir de ahí me di cuenta que quizás sea eso, que Sevilla no es un sitio para vivir de chapero, o al menos no yo. Para ganar un dinero extra, sí, para estar viviendo instalado en sevilla y solo de chapero, veo que no.
Sevilla es una ciudad con sitios de ambiente para tios no hetero: bares, locales, saunas, zonas de cruissing… Quizás sea la hipersexualidad en ambientes de tios no heteros y la facilidad (entrecomillas) que hay para follar lo que hace que la gente no pague. Quien sabe, yo lo veo como posible causa. Puede que la cosa sea que soy feo, jajaja, no voy a negar esa otra opción, ni me interesa negarlo. Aunque opto más por la opción de que yo no soy objeto de deseo en los ambientes sevillanos, por la razón de que las veces que he ido a Granada (por ejemplificar) el Bender, Grindr y Badoo (redes sociales para chicos no heteros) se me activaban muy bien con conversaciones diarias con chicos; no puedo decir que pase lo mismo en Sevilla…
Sevilla, maldito sitio no-puto.
Un título raro, lo sé. Un título que viene a explicar algo que pienso en estos días, pero que viene sucediendo desde los últimos meses en los que he estado trabajando, y no solo trabajando, sino que también podría extrapolarlo a algunos polvos gratis (osea, cuando follo con gente sin que me paguen). La cosa es mientras follo es como si no estuviese haciéndolo: apenas lo disfruto y encima no estoy centrado en ello. Cuando hablo de follar me refiero a todo: besos, caricias, lametones, mamadas, roce, penetración, corridas. Pasa que cuando estoy follando me pongo a pensar «bueno, a ver si se acaba ya», «¿de qué color podría pintar las paredes de este cuarto?», «uhm, tengo que ir a comprar porque no tengo blablabla», y cosas así. Vaya, que estoy en todo menos en disfrutarlo.
Mi conclusión es que he convertido el sexo en algo sin más. He desexualizado el sexo (¡¡¡un horrorrrr!!!). El por qué creo que se debe a que después de follar (gratis o cobrando) una y otra vez sin ganas, sin que haya salido de mi iniciativa propia y mis deseos, en mi mente me ponía a pensar en otras cosas o a esperar y desear que el polvo y el comernos la boca se acabase pronto cuanto antes. Así que una y otra vez así, habrá dado lugar a que todo lo que hacía mientras follaba pero pensaba en otra cosa haya perdido su caracter sexual para mí, porque no le he dado esa importancia sexual, sino que era un quehacer como otro cualquiera; casi como tender la ropa, escribir o qué se yo. La solución que le veo y voy a intentar en las próximas veces es: estoy follando, disfrútalo (o al menos inténtalo), vive lo que estás haciendo y no recrees en tu mente que tienes que ir al supermercado. Y por supuesto: no follar gratis si no tengo ganas de follar.
Cuántas cosas esto de los procesos personales. Por suerte aún quedan polvos y situaciones sexuales que sí disfruto cual perra.
Un mes sin trabajar, un mes sin recibir dinero, sin posibilidad de baja, un mes que me agobio por la precariedad, una semana en casa de mis padre y madre porque se me acaba el dinero, ni para hacer la compra oiga. Y todo por una hemorroide y una fisura, según la médica.
La gente, los tios en este caso, que son muy brutos. Están cachondos y quieren meterla donde sea y como sea. Quedo con uno gratis, pum, dedo al culo sin saliva ni lubricante ni avisar, ¿dónde vas cari? Esto no es la arena de la playa que metes el dedo y haces un agujero facilmente. Dias después, un cliente en un hotel (como me encanta ir a hoteles y sitios caros que yo no pago), pum, otro dedo para dentro sin avisar. En este momento en el hotel me dolió y me dije «aquí pasa algo», mamada, se corre y me voy. Semana después voy al médico porque algo sé que tengo, una hemorroide y una pequeña fisura dice la medica que tengo. Yo solo me veo una hemorroide, o una fisura, ay no sé, no sé ni si me ha hecho buen diagnóstico. Creo que algo ya llevaba arrastrando de antes de estos dos tios, siempre he tenido poco cuidado con mi ano, me lo metia todo dentro sin apenas lubricante o saliva. Pollas, dedos, dildos, rotuladores, zanahorias. Y claro, ahora pago las consecuencias.
En fin, solo escribo esto para desahogarme de mi precariedad económica actual y dejar claro en la nube de internet que uséis mucho lubricante siempre para hacer sexo anal y que prepareis bien la zona antes de meter algo. Y primero siempre un dedo, y luego dos! Creedme, algo así os va a evitar unos problemones que ni os imaginais.
He decidido darme un tiempo, tanto en el trabajo como en el sexo gratuito.
La última entrada que escribí hablaba de mi posible adicción al sexo y de que no me importa (aquí podéis leerla), pero me he dado cuenta que sí me importa, porque ya me está causando ansiedad y angustia cuando no tengo prácticas sexuales, y me está incomodando pensar continuamente, cada día, en prácticas sexuales. Además me he dado cuenta que bajo la idea de «si me apetece algo lo hago, no hay nada de malo en el sexo y la masturbación» se ha estado desarrollando mi imposibilidad de controlar mi deseo sexual, llevándome a masturbarme, por ejemplo, a la primera que me entraba el calentón y pensar que nada importaba. Pero sí importaba, porque no le ponía control. Y lo peor es que todo ha tenido como consecuencia el NO disfrutar de mis prácticas sexuales, solo me centraba en calmar mi apetito sexual, y me he dado cuenta que llevo toda mi corta vida sexual teniendo prácticas sexuales no satisfactorias la gran mayoría. Así que he decidido hacer una especie de calendario u horario, de tal manera que entre masturbación y masturbación debe de haber tres días o así, e intentar evadirme de los pensamientos sexuales. Y respecto al sexo gratuito pues lo descarto por el momento, de hecho he desaparecido de las redes de ligoteo como Badoo. La finalidad de todo esto no es otra que controlar mi apetito sexual y saber decirme no a mí mismo cuando me apetezca practicas sexo, además de aprender a disfrutar de mis prácticas sexuales y no centrarme en deborar y follar sin más, quiero sentir lo que hago con placer.Respecto al trabajo pues me tomo un tiempo porque, además de que quiero no estar tan visto en las webs (ya me he dado otros pequeños descansos antes también para irme renovando), pues quiero hacerme fotos más profesionales y no con el móvil como las que tengo ahora colgadas en los anuncios (muy cutre yo, ya ves), y también quiero buscarme un pisito baratito por la capital para poder trabajar con mayor seguridad y así evitar que me termine descubriendo la familia.
Y esta es toda la reflexión. Obviamente no dejaré de publicar, quizás siga teniendo cosas que contar en este tiempo de descanso que me de, y si no igualmente vuelvo aquí cuando vuelva al trabajo o de por finalizado mi autoterapia para controlar mi adicción sexual.
Os contaré una pequeña anécdota con un cliente al que echo de menos esta noche y otras tantas noches: Hubo un cliente de Madrid que estuvo aquí en la capital y me llamó porque quería contratar mis servicios. Tenía una voz ronca y el tono con el que hablaba era raro, no sabría explicaros, era un tono de como quien te intenta ligar, más o menos. Primero me llamó a las dos de la madrugada, yo acababa de llegar a casa porque había estado con otro cliente antes, y me dijo que si podría quedar en ese momento. Le dije que no, que acababa de llegar a casa, estaba muy cansado y que tampoco podía trasladarme a donde él quería. Su voz tampoco me transmitía muchas ganas de quedar, la verdad. Pero le dije que podía llamarme al día siguiente, bueno en realidad no tengo claro si se lo dije, no me acuerdo de qué hablamos exactamente esa noche, solo recuerdo que me dijo que tenía muchas ganas, y su tono de voz, eso no se me ha olvidado aún. Al día siguiente me llamó para ver si podía quedar, y yo ya estaba disponible, así que quedamos a las 16:30 en un hotel que no diré el nombre (pero cuando me dijo cual era ya intuí que este tio tenía pasta, y entre eso y que se quedaba en un hotel intuí que estaba de viaje de negocios). ¿Cómo recuerdo la hora la que quedamos? Porque llegué más tarde. No encontraba la tarjeta del bus y tuve que pillarme el bus de las 17:00, así que lo llamé y le avisé que llegaría más tarde. Cuando llegué a la capital me pasé por dos farmacias para comprar condones porque me quedaban solo dos (creo). Total, que se suponía que yo debería haber llegado al hotel a las seis o seis y cuarto, pues llegué casi media hora más tarde. Al llegar lo llamé y me preguntó si bajaba él o subía yo. Le dije que bajase a por mí (no quería perderme por el hotel, que seguro me pasaba). Salió un hombre canoso, con coleta, y se puso a fumar. Recé para que no fuese ese, no me apetecía. Volvió para dentro, qué suerte, no era él. Entonces cruzó un hombre por al lado mía, lo miré pero no eché más cuenta, y de repente me sonó el teléfono. Era el cliente, me preguntó si yo estaba al lado de un arbusto, que acababa de pasar por al lado mía y que fuese a la esquina donde se había dirigido él. Fui a la esquina y lo vi, era un pijo, uno muy pijo, vestido con un polo, chaquetón sin mangas de esos pijos, peinado hacia atrás con gomina, pantalón pijo, zapatos caros. Vaya, típico pijo que podrías ver por las calles de Sevilla (de esos con los que yo jamás pensaría que follaría -gratis- y este, a decir verdad, era atractivo). Me acerqué y le dije hola (nada de dos besos, suelo ser discreto por mis clientes), me dijo que se tenía que ir del hotel y que no podriamos follar pero que me pagaría igual los 50€ acordados, yo le dije que lo sentía mucho y que no hacía falta que me pagase, que la culpa de llegar tarde había sido mía. Él insistió en que me pagaría y que me llevaría a donde yo cogía el bus (qué clientazo, joder), y yo le insistí en que no me pagase pero que vale que me acercase a la parada del bus. Dijimos de vernos en unos minutos en el parking del hotel mientras él recogía sus cosas. Tras unos minutos salió con su cochazo del garaje. Era un mercedes, bueno no lo sé porque no entiendo nada de coches (solo de qué color son, vaya) pero era uno de lujo, ah y también tenía una bandera de España colgada del retrovisor (no me extrañaba). Me metí en el coche y nos dirigimos a una gasolinera porque tenía que echar gasolina para poder ir a otra ciudad de Andalucía (no diré el nombre) para una reunión (ya sabía yo que venía por negocios, ¡punto para mí!). En el camino ibamos repitiendo lo mucho que nos jodió a los dos no poder haber hecho nada… y ahí empecé a tocarle el brazo mientras el conducía, a lo que él me cogió de la mano y me la puso en su polla, que estaba dura, y me empezó a decir lo mucho que le hacía falta relajarse (correrse vamos). Ahora recuerdo también que me dijo que era muy tímido y estaba muy cortado, qué simpático eso. Llegamos a la gasolinera y saliendo, además de casi llevarnos por delante una moto, me dijo que iriamos a un sitio donde él estuvo por la mañana de reunión y que allí podriamos estar con el coche, que estaba muy cachondo y que le daba tiempo a hacer algo antes de la reunión. Así que nos dirigimos (creo que se escribe con g, ¿no? bah qué más da) hacia allí. Por el camino yo le seguía tocando la polla y él a mí, y casi provocamos un accidente un par de veces, os lo juro, pero no solo por tocarnos las pollas, sino también porque él estaba cachondísimo con ganas de llegar a algún lado y además no se conocía Sevilla. Por unos segundos pensé que tendríamos un accidente, de verdad. Llegamos a un semáforo y yo retiré la mano porque había gente. Miré para el lado y vi a una chica que estaba ahí y me estaba mirando medio sonriendo medio riéndose, ¡me había visto toquetearle la polla! qué buen momento fue ese, muy simpática la chica además. Total, que llegamos a los aparcamientos donde teniamos previsto ir y lo siguiente que recuerdo es estar comiéndole la polla y él diciéndome que nunca había comido una polla y que la mía le apetecía, así que lo invité a que me la comiese. Se le vió disfrutar chupándola y yo chupándosela. De repente, lo llamó el jefe al movil, y no sé si no lo cogió y llamó una segunda vez, o si se lo cogió a la primera, la cosa es que le dijo que ya estaba saliendo de Sevilla. Y tras colgar el teléfono me dijo, literalmente: «me podré buscar problemas en el trabajo, pero merece la pena». Tras eso nos corrimos y nos limpiamos. Disfruté mucho, es a día de hoy el único cliente que me ha atraido físicamente. Ah, se me olvidaba deciros que durante todo el tiempo que estuvimos haciéndonos mamadas, había un tipo en el aparcamientos, lo cual le daba más morbo al asunto. Después de abrocharse los botones de la camisa arrancó el coche y se disponía a llevarme a mi parada de bus. Mientras cruzábamos un puente le llamó un compañero suyo, y por lo que intuí de la conversación había problemas con no sé qué. Me dejó en una calle porque ya sí iba a llegar tarde y además había problemas con la reunión y el contrato que iban a hacer. Así que eso fue todo, yo diciéndolo adiós en voz baja mientras él se despedía con la mano y arrancaba el coche mientras hablaba por teléfono. Y no os preocupéis, que sí me pagó, pero no recuerdo en qué momento exactamente y por eso no lo he dicho.
Adoro a ese cliente, me gustó. Y, aunque a mí el poder económico de la gente nunca me atrae, con este sí. Me atrae que tuviese viajes de negocio, que tuviese ese cochazo, que me fuese a dar la pasta aún sin haber hecho nada al principio, y aún mejor: me hizo mojar bragas cuando me dijo que ya quedariamos una noche entera (¡sabéis cuánto dinero sería una noche entera! Si fuese todo ese dinero en otro trabajo no me haría tanta ilusión, pero que me paguen 500 euros por follar y pasar la noche pues me gusta más). Pero aquí viene lo terrible: mi idea era llamarlo cuando yo fuese a Madrid (que es pronto), pero la cosa es que me robaron el móvil hará cosa de un mes y perdí su número. Maldita sea, tias. En fin, se quedará en un recuerdo. Ojalá que vuelva a Sevilla y me llame.